LA CATEDRAL DE GALICIA

Asentado en un espectacular paraje natural, Ribadeo debe a su condición fronteriza una pizca de carácter asturiano. Aunque su nombre se asocia siempre a las pasmosas formaciones que el mar y la piedra han dejado en la playa de As Catedrais, el atractivo de la villa merece una visita con tiempo por delante. Su casco histórico ha sido declarado Bien de Interés Cultural, y eso da una pista sobre lo que guarda el corazón ribadense: casas tradicionales junto a palacios blasonados y decenas de impactantes mansiones construidas por los emigrados a América. El Fuerte de San Damián, cuyos cañones protegieron la ría en tiempos, y el bonito faro de Illa Pancha son otros de los enclaves que no debe perderse quien pase por aquí.

Torre de los Moreno  y Ayuntamiento

El mayor icono ribadense tras As Catedrais es esta fantasiosa construcción de 1915 que los hermanos Moreno, emigrados de niños, encargaron para destinar a casa de rentas. Verdaderos lujos para la época, como un ascensor, se integraron en la llamativa estética modernista que le acabaría dando fama. A su lado, en la plaza de España, está el neoclásico Pazo de Ibáñez; un edificio levantado a finales del XVIII por el marqués de Sargadelos que hoy sirve de Casa Consistorial.

Casco Histórico

En el casco antiguo de Ribadeo ha quedado la huella de marineros y artesanos, y también la de quienes alcanzaron una posición privilegiada durante los años de pujanza de la villa. Junto a las viviendas indianas forman un entorno que ha merecido la declaración de Bien de Interés Cultural y tiene su centro en la plaza de O Campo, donde se ubican la Torre de los Moreno, el Ayuntamiento, la Iglesia de Santa María y el Convento de Santa Clara. 

Casas de Indianos

Fueron muchos los ribadenses que marcharon a América desde mediados del XIX hasta bien entrado el siglo siguiente. A su vuelta, aquellos que habían hecho fortuna se apresuraban a levantar una casa exuberante como símbolo de su éxito, además de contribuir a modernizar la población costeando numerosas obras y servicios públicos. Ribadeo conserva más de una treintena de aquellas mansiones, algunas verdaderas joyas, repartidas entre la plaza de O Campo, las Cuatro Calles y, sobre todo, el barrio de San Roque.

O Cargadoiro y Castillo de San Damián

Entre principios del siglo XX y 1964 estuvo activo O Cargadoiro: aquí llegaban los trenes con el hierro extraído en las minas de Vilaoudriz, que una grúa trasladaba directamente a los barcos para evitarles la entrada en la ría. A poca distancia aparece el Castillo de San Damián, cuyo emplazamiento privilegiado obedeció a necesidades militares. Desde el siglo XVII defendió Ribadeo de los ataques marítimos y ha sido reconstruido varias veces durante su accidentada historia.

Faro de Illa Pancha

En Illa Pancha hay dos faros: uno moderno y alto, y otro antiguo, más bajo y de base cuadrada. Este último fue puesto en marcha en 1859 para señalar la entrada al puerto ribadense, y se mantuvo en funcionamiento durante más de un siglo. Hace pocos años, aprovechando el encanto del lugar, fue acondicionado para su uso como alojamiento hotelero.