Ourol

MONTAÑAS POR EXPLORAR

Los valles, montañas, ríos y bosques de Ourol ofrecen espléndidos rincones de naturaleza virgen a caminantes y senderistas. Pero esos paisajes han sido enriquecidos por una historia que incluye a los romanos, los suevos y los habitantes de la antigua Britonia. También por su arquitectura religiosa notable, a la que se añade una generosa muestra de mansiones de indianos y algunos ejemplos de casas señoriales, como la emblemática Ferrería de Bravos. Al viajero le esperan, en tierras de Ourol, entornos como la fervenza del Xestosa o el curso del Landro en su descenso desde O Xistral. Los salvajes espacios que se encuentran en los altos de la sierra atraerán, además, a quienes lleven dentro el gusto por explorar.

 

 

Serra do Xistral

Algunas de las cumbres de O Xistral pertenecen a Ourol, y a la belleza de los valles del municipio añaden la de la montaña agreste e inexplorada. La sierra acoge espectaculares parajes prácticamente vírgenes y es posible dar con grupos de caballos en libertad también en sus faldas, rondando las cercanías de la parroquia de Miñotos.

Casas Indianas

Ourol también sufrió la emigración, y prueba de ello son las muchas casas de indianos que salpican el municipio. Villa Esteveri, la Casa de Don Ramón y la Casa de Rego, con sus trazas modernistas, fueron levantadas en los años veinte, como la muy cuidada vivienda de A Garita. La Casa García y su torre son del decenio siguiente, en el que también se construyó la Casa del Señorón.

Fervenza del río Xestosa

Con su veintena de metros de caída, la del Xestosa no es la cascada más alta de Galicia, pero seguramente sí una de las más bonitas. Las aguas de este río separan los municipios de Ourol y Muras, y salvan aquí un desnivel pronunciado para crear un soberbio escenario al que los caminantes pueden llegar siguiendo una ruta de senderismo.

Ferrería de Bravos y Capilla de  Cora

En el siglo XV, en el lugar que antes ocupaba una ferrería, fue construido este pazo que conserva, todavía hoy, su estampa ilustre. Así consta en un documento de 1478 que lleva la firma de los Reyes Católicos. Por 1640 pasó a manos del linaje de los Cora, uno de los más poderosos de estos territorios, y se añadió una característica capilla con su escudo de armas que ha sido restaurada en tiempos recientes. El conjunto es una buena muestra de la arquitectura señorial de la zona.