LA ISLA TEMPLARIA

En O Vicedo termina, o empieza, la Mariña Lucense. Su costa tallada por acantilados esconde parajes extraordinarios como Fuciño do Porco, pero también cuenta con la serenidad de las rías y con agradables arenales como el de San Román. En esa playa han aparecido vestigios de un posible asentamiento vikingo que se unen a otras huellas del pasado fascinante de O Vicedo: un antiquísimo monasterio se levantó en Illa Coelleira y guardó, según se dice, una relación con los templarios que la niebla de la historia impide aclarar. Entre unos y otros misterios, no debería el viajero olvidar acercarse a la Iglesia de San Pablo de Riobarba ni a los dos puentes que, separados por los siglos, cruzan el río Sor.

Playa de Area Grande y  Fiesta vikinga

La naturaleza se acordó de dejar algunas playas magníficas en una costa tan abrupta como esta. Es el caso de Area Grande, o San Román, un gran arenal cuyo extremo domina una cruz de piedra y en cuyo entorno hay restos de lo que, según se sospecha, podría haber sido un campamento vikingo. Ese posible pasado impulsó en 2016 la primera Romaxe Viquinga de O Vicedo, una fiesta que recrea la invasión de las costas gallegas por los hombres del norte en el lejano siglo IX.

Ría  do Barqueiro o de Vicedo

El nombre de la ría que separa Lugo de A Coruña es diferente según preguntemos a los de un lado o a los de otro, pero sobre su belleza todo el mundo está de acuerdo. En la desembocadura del Sor se forma un estuario de mucho encanto y suaves paisajes que destaca, además, por su valor ecológico y faunístico.

Illa Coelleira

Frente a la Punta do Embarcadoiro está uno de los lugares más misteriosos y simbólicos de O Vicedo. En Illa Coelleira hubo un monasterio del que existen menciones en el siglo XI, aunque su fundación debió de tener lugar varias centurias atrás. Se cuenta que allí pudieron refugiarse un puñado de templarios que acabaron, según la leyenda, degollados en mitad de la noche, mientras repicaban las campanas.

Fuciño do Porco

Parece que fueron los marineros quienes, a la vista del peculiarísimo perfil de este saliente desde sus barcos, lo bautizaron como Fuciño do Porco; aunque el nombre oficial sigue siendo Punta Socastro. La impresionante formación costera se encuentra entre las playas de Abrela y San Román, y hace falta recorrer un camino vertiginoso por pasarelas de madera para subirse a su lomo y observar las vistas que ofrece su emplazamiento.