EL CÍRCULO REMOTO

No todos los municipios cuentan con un nombre tan sugerente como Valle de Oro. A Valadouro le viene el topónimo de los romanos, pero sus tierras guardan vestigios de épocas muy anteriores, como el Arca do Padorno y, quizá, el Prado das Chantas. Y es que parece que la fertilidad de valle no se limita a lo natural y también ha ido poblando esta tierra de un amplio patrimonio arqueológico y arquitectónico, con ejemplos tan singulares como la Capilla de Santa Filomena. El lugar se asocia con frecuencia a su importante Feira do mel, y también a la Rapa das bestas, citada ya en documentos milenarios. Todo resulta de un entorno dominado por los montes de O Xistral, por cuyas cumbres galopan libremente los caballos.

Serra do Xistral

Comparte Valadouro la sierra del Xistral con una decena de municipios, pero su territorio es uno de los mejores lugares para acercarse a estos montes, brumosos y llenos de especies de flora y fauna difíciles de localizar en otros parajes. La zona que menos sol recibe de toda Galicia es también hogar de caballos que la recorren en libertad, y sus suelos atesoran la cuarcita bautizada con el nombre de la sierra.

Pazo de Gradaille

La arquitectura civil del lugar parece históricamente vinculada al Camiño Real que llevaba a Viveiro. Pero frente a la abundancia de su patrimonio arqueológico y religioso, hay un único pazo en el valle que ha sobrevivido a las centurias. El barroco Pazo de Gradaille, en la parroquia de Santa Cruz, data de los siglos XVII y XVIII y perteneció a las familias Bolaño y Saavedra, como acredita el doble blasón de su fachada principal.

Prado das Chantas y Arca do Padorno

Aparte de la enorme importancia que la herencia megalítica de Valadouro posee para los arqueólogos, son muy especiales las sensaciones que esperan al viajero en estos lugares. Observando desde cierta distancia el círculo lítico de Prado das Chantas, con sus piedras alineadas, es difícil no pensar en la estampa de Stonehenge. Tampoco es posible quedar indiferente frente al Arca do Padorno, o Dolmen de Santo Tomé, una tumba neolítica en excelente estado de conservación.

Pozo de Onza

El rego de Valdeinfernos nace en las cercanías de O Xistral, y en su descenso va salvando abruptos desniveles que dan lugar a escenarios tan magníficos como Pozo da Onza. En este lugar, al que se puede llegar por una senda que discurre entre robles y castaños, una cascada de quince metros crea un remanso de agua idílico y encajado en la espesura.