TIERRA DEL CONDE SANTO

La estampa barroca del Monasterio de San Salvador, en mitad del núcleo urbano, no se irá fácilmente de la memoria de quien visite Lourenzá. Esta maravilla tiene un origen milenario vinculado a la figura del Conde Santo, quien, según la leyenda, compró en Oriente un sarcófago que llegó a Galicia flotando sobre las olas. El conde vivió como monje sus últimos años y sus restos descansan en el monasterio, cuyos muros acogen también el Museo de Arte Sacro y las dependencias del Centro de Interpretación da Faba. Esta legumbre, cultivada aquí desde hace varios siglos, es el otro distintivo de una zona en que también resulta obligada la visita a la Fortaleza de Tovar, erigida en 1530 por uno de los hombres de confianza de Carlos V.

Pazo de  Tovar

El recio aspecto de esta construcción, también llamada Fortaleza de Tovar, se debe precisamente a su origen defensivo. Hacia el siglo XII existía aquí una torre que se fue deteriorando hasta llegar, en pésimo estado, a 1530. Ese año, Antonio de Tovar, un noble emparentado con Pardo de Cela y cercano al emperador Carlos V, decidió levantar sobre la ruina un edificio algo más amable y luminoso que mantuvo, de todos modos, su carácter de fortificación.

Centro de Interpretación da Faba

La extraordinaria calidad de las fabas del valle de Lourenzá viene propiciada por un clima muy favorable y una tradición de cultivo documentada ya en el siglo XVIII. El centro se puso en marcha en 2004, en las dependencias del monasterio, con el objetivo de promocionar las leguminosas de la zona y aportar información sobre su historia y las técnicas empleadas para su obtención

Monasterio de San Salvador

El emblema de Lourenzá es también uno de los monumentos más importantes de la Mariña y una de las joyas del barroco en tierras gallegas. El conde Osorio Gutiérrez, conocido en la tradición como Conde Santo, promovió su fundación en el siglo X, aunque aquel primitivo edificio desaparecería con el tiempo y las reformas exigidas por el crecimiento de la abadía. Arruinado por un grave incendio en 1878, una comunidad de monjes se ocupó de su reconstrucción a principios del siglo XX.

Iglesia de Santa María

El templo forma parte del monasterio, y su construcción, emprendida en la primera mitad del XVIII, fue terminada por Casas Novoa, de quien se dice que ensayó aquí la futura fachada del Obradoiro. Pero el nombre propio en esta iglesia es el del conde Osorio, cuyo sarcófago trajo el propio noble de Tierra Santa en un viaje adornado por la leyenda. El Conde Santo está sepultado en la Capilla de Nuestra Señora de Valdeflores.

Museo de  Arte Sacro

Una muestra de la rica y accidentada historia del Monasterio de San Salvador se guarda en este museo. Junto a notables pinturas y una colección de piezas de escultura y orfebrería, cuenta con la antigua biblioteca monacal, cuyos ejemplares incluyen ediciones del siglo XVI