LA PRIMERA BASÍLICA

Leyendas como la de San Gonzalo, hundiendo con sus rezos los barcos vikingos que amenazaban esta costa, se juntan en Foz con hechos históricos de peso en la formación de la Galicia que conocemos. Algunos rodean a Pardo de Cela, un personaje controvertido envuelto en brumas medievales y tocado por una aureola mítica. Pero si la muerte del mariscal es casi la de la Edad Media gallega, otro hito focense señala un principio: la antiquísima Basílica de San Martiño de Mondoñedo, la de mayor edad entre todas las catedrales españolas. También cuenta el municipio con un castro casi metido en el Cantábrico, ese mar que tantas veces trajo enemigos dispuestos al asalto y que hoy disfrutan las familias en la playa de A Rapadoira.

Basilica de San Martiño de Mondoñedo

Foz puede presumir de tener la catedral más antigua de cuantas se conservan en España. Su historia arranca en el siglo VI, cuando un grupo de cristianos huidos de las invasiones en Britania se estableció en tierras lucenses y plantó la semilla de un obispado que, hacia el siglo X, levantó el templo románico de San Martiño. Las incursiones vikingas acabarían forzando el desplazamiento de la sede episcopal al actual Mondoñedo, que tomó su nombre del original en tierras de Foz.

Castro de Fazouro

Mirando las olas desde una elevación junto a la playa de Arealonga, se encuentran los restos del Castro de Fazouro. Se cree que estuvo ocupado entre los siglos I y III, y el predominio de formas rectangulares en el recinto parece deberse a que durante su última etapa ya era muy intensa la romanización. Se trata de un pequeño pero interesante ejemplo de castro marítimo en la cornisa cantábrica.

Pico da Frouxeira

Desde la cima de A Frouxeira hay unas vistas magníficas, aunque el lugar debe su fama a otro motivo: aquí estuvo plantada la fortaleza en la que el mariscal Pardo de Cela resistió el asedio de las tropas de los Reyes Católicos, entre 1481 y 1483. Todavía pueden apreciarse las huellas que aquellos muros dejaron en la roca, y pervive la fascinación por la compleja figura del mariscal, derrotado por causa de una traición cantada después en los romances.

Playa de la Rapadoira

Este arenal urbano es el preferido de muchas familias focenses por su proximidad, lo apacible de sus aguas y lo completo de los servicios que la rodean. Si añadimos un paseo marítimo al conjunto, el resultado es una playa extraordinariamente popular que puede estar, en ciertas épocas del año, demasiado concurrida. Para esos casos está la alternativa de Llas, a muy poca distancia y bastante menos frecuentada.