LA SIRENA DE A MARIÑA

La de Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos, es quizá la huella más reconocible que los últimos siglos han dejado en Cervo. El establecimiento industrial del que un día salieron las emblemáticas cerámicas, revividas después por Díaz Pardo y Seoane, es una de las cosas que hay que ver en una tierra que, evidentemente, tiene mucho más que enseñar al visitante. De la tradición colectiva han quedado la leyenda de la Maruxaina, la concurrida Queimada Popular y una cultura intensamente marinera de la que da fe el Museo Provincial del Mar, en San Cibrao. Pero si Cervo ha pescado ballenas y construido carabelas, también ha sabido reunir un interesante patrimonio religioso y mantener, en buena parte de su territorio, el sabor más característico de la Galicia interior.

Museo Histórico de  Sargadelos

La célebre cerámica nació en Cervo a principios del  siglo XIX, cuando su impulsor, el marqués de Sargadelos, decidió añadir una fábrica de loza a sus importantes instalaciones siderúrgicas. El complejo incluía una presa y el propio pazo del marqués, y sus piezas alcanzaron una gran fama antes del cierre en 1875. Casi un siglo después, Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane reinventaban Sargadelos y el entorno de la antigua fábrica era declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Museo Provincial del  Mar

Sería impensable que Cervo le diese la espalda al mar, y quizá por eso este municipio fue el primero de Galicia en fundar un museo dedicado a dar a conocer su pasado y su presente marineros. El Museo Provincial del Mar, en San Cibrao, muestra cuatro salas con un interesante contenido que va de las artes de pesca a la fauna marina y de la construcción de barcos a los cazadores de cetáceos.

Antigua fábrica de Salazón

Históricamente, buena parte de la actividad de Cervo ha girado en torno al medio marino y sus productos, y prueba de ello son las ruinas que continúan sobre las rocas de la playa de Cubelas. Pertenecieron a una antigua fábrica de salazón, aunque su aspecto les ha valido ser más conocidas como Castelo Mariño.

Presa y Paseo de los Enamorados

De la vieja fábrica de Sargadelos parte un sendero que discurre junto al río Xunco y lleva, en un bucólico paseo, hasta la pequeña cascada que forma la presa. Tanto esta como el canal forman parte del conjunto protegido, junto a los restos de los hornos, el pazo y la Casa de la Administración que hoy aloja al museo.