LOS BARCOS DEL CANTÁBRICO

Aunque hace pocos años que es municipio independiente, Burela tiene una marcada identidad; la que le da su condición de villa unida al mar, que en tiempos fue uno de los centros de actividad ballenera del Cantábrico y hoy mantiene un puerto pesquero de enorme peso. El Reina del Carmen, un viejo barco con tres décadas de singladuras, permanece amarrado al muelle como testimonio de esa vinculación. Hay que verlo, como hay que ver la lonja y recorrer el puerto antes de acercarse a contemplar las pinturas de la iglesia de Vila do Medio, posiblemente del siglo XVI. Para retroceder todavía más en el tiempo quedan los restos del hipocausto romano y las huellas del asentamiento castrexo que fabricó el emblemático torques burelense.

Barco Museo

En 1968 salió de este puerto por primera vez, y treinta años después dio por terminada su vida pesquera. El Reina del Carmen fue entonces adquirido por el joven Ayuntamiento de Burela, que lo eligió como uno de sus símbolos y lo situó en el muelle para servir al tiempo de museo y de homenaje a los marineros de la zona. Este antiguo boniteiro, que muestra las artes de pesca tradicionales y da una idea real de lo que era la vida a bordo, se ha convertido en una referencia para quienes visitan Burela.

Pinturas de la iglesia de Vila do Medio

La antigua iglesia parroquial de Burela, hoy recuperada del abandono que sufrió durante un tiempo, guarda algo sorprendente en el interior de sus muros: los fragmentos de un notable conjunto pictórico, probablemente realizado entre los siglos XVI y XVII, que resultó dañado por posteriores reformas del edificio. Lo que ha sobrevivido, sin embargo, merece sin duda una visita.

Puerto Pesquero

Para la historia, Burela y la pesca son casi una misma cosa. Se tiene conocimiento de su gran importancia como puerto ballenero ya en la Edad Media, por sus dimensiones y su ubicación. Después, cuando las ballenas empezaron a escasear en la zona, el puerto reorientó su actividad hacia el bonito, la merluza y el pez espada para convertirse en uno de los más importantes enclaves de toda la costa cantábrica.

Lonja y Feria do Bonito

Siempre es una experiencia acercarse a una lonja para ver la meteórica subasta de las capturas y todo lo que ocurre antes de que el pescado llegue a nuestro plato. Más todavía si esa lonja es la de Burela, cuya actividad frenética se corresponde con la jerarquía de su puerto. La Feira do Bonito, una animada celebración gastronómica y cultural que tiene lugar el mes de agosto, hace honor a la tradición boniteira burelense.