UN MAR DE PLAYAS

En Barreiros, las playas se llevan toda la fama. Y no resulta extraño: son casi nueve los kilómetros de espléndidos arenales que la naturaleza ha regalado a esta zona. Pero, aparte de su conocida costa, no son pocos los estímulos que esperan aquí al visitante. Desde la sorprendente Santo Estevo de Ermo, con su fervenza y su antiquísima capilla pegada al agua milagrosa, hasta el hito arqueológico que supone el henge de A Roda, numerosos lugares barreirenses merecen atención. Esta es una tierra salpicada de mansiones indianas, que acoge y despide a peregrinos y ofrece un par de magníficos miradores a los que encaramarse para apreciar, a vista de pájaro, su afortunado enclave entre Foz y Ribadeo.

Círculo Lítico de A Roda

Lo que hay en A Roda no es un castro, sino un henge: una estructura megalítica circular de la que solo existían ejemplos en las Islas Británicas hasta que se desveló la verdadera naturaleza del Castro de A Roda. No había rastro de viviendas, y los restos cerámicos eran muy anteriores a la época castreña: se trataba del primer henge hallado en la Europa continental, y disparaba las hipótesis sobre una inmemorial relación entre Galicia y las tierras británicas.

Camino de Santiago

La ruta xacobea entra en Barreiros por Vilamartín Pequeno y sale por una zona boscosa que conduce a Lourenzá. En medio hay fuentes, cruceiros, capillas y parajes que hacen de este un tramo grato para los peregrinos. Pero no es la única senda que atraviesa la tierra barreirense; también lo hace el Camiño Natural do Cantábrico, que recorre las costas lucense y coruñesa en un largo trayecto jalonado de maravillas.

Playas

Las numerosas playas de Barreiros son el mayor atractivo turístico del municipio y buena parte de su encanto. Entre arenales y acantilados, la preciosa costa barreirense cuenta con escenarios para todos los gustos: desde las grandes extensiones de Coto hasta sorpresas como la Pena de Altar, en la playa del mismo nombre, donde se practicaron sacrificios rituales en tiempos remotos. Un recorrido de ocho kilómetros de playas para disfrutar de las aguas del Cantábrico.

Miradores de  Comado Penabor

Barreiros tiene algunos miradores naturales que ofrecen estupendas panorámicas de la zona. Es el caso de Comado, a 468 metros, desde el que se abarca el paisaje entre Burela y Asturias, y que resulta ideal para la práctica del parapente. Tampoco decepciona el Penabor, en San Cosme, con sus vistas sobre las playas y la desembocadura del Masma.

Santo Estevo do Ermo

La fervenza de Santo Estevo do Ermo toma su nombre de la ermita cercana, también conocida como de Augas Santas. La antigua tradición que otorga propiedades curativas a su manantial ferruginoso continúa atrayendo personas a este lugar, un cautivador entorno que hoy cuenta con un área recreativa entre robles y castaños, y en el que, según dicen, dejó su huella el caballo del apóstol.