EL HORNO VERDE

En el límite con Asturias, el municipio de A Pontenova guarda lugares de belleza excepcional que lo hacen idóneo para rutas senderistas como las de As Reigadas y A Seimeira. Las aguas del Eo dan verde a sus valles y llevan multitud de truchas que, al empezar mayo, se vuelven el centro de la popular Festa da Troita. Pero también la actividad minera es parte del carácter de la zona: la antiquísima Ferrería de Bogo y las chimeneas de Os Fornos, supervivientes de una época más cercana, están entre los atractivos de una tierra que cuenta, además, con un apreciable patrimonio religioso y con mámoas y castros que han quedado como vestigios de los más remotos pobladores de la Mariña Oriental.

Ruta da Seimeira

En medio de una espesa vegetación espera la cascada de la Seimeira; pero es solo uno de los atractivos de esta ruta, que atraviesa una exuberante fraga y lleva al caminante a un mirador con estupendas vistas del valle y los bosques. Para recorrer estos senderos que serpentean entre robles, castaños, molinos y arroyos es aconsejable poner atención en ciertos tramos que, con tiempo húmedo, pueden resultar resbaladizos. A veces, la belleza del entorno hace que uno olvide mirar dónde pisa.

Ferrería de Bogo

Este conjunto etnográfico es una valiosa muestra de la tradición que vincula al municipio con la industria del hierro. En un paraje lleno de encanto, las aguas del Reigadas alimentan el molino y el mazo de la fragua gracias a un embalse y una pequeña cascada cuyos antecedentes se remontan a 1534, cuando el noble Pedro de Miranda puso en marcha la herrería. Dos siglos largos después, un incendio detuvo su actividad.

Os Fornos

Los recursos de la zona impulsaron la creación de la Sociedad Minera de Vilaoudriz en 1900. Su explotación permaneció activa más de sesenta años, y de ella quedan hoy Os Fornos, cinco chimeneas de once metros en cuyo interior se procesaba el mineral para obtener óxido férrico, luego transportado por ferrocarril hasta Ribadeo. Las simbólicas torres vuelven a humear una vez al año, en octubre, durante un espectáculo bautizado como A Queima dos Fornos.

Pazo de Vilaxe

Aunque el Pazo de Vilaxe, en manos privadas, no resulta visitable, cualquier viaje al municipio de A Pontenova debería incluirlo en su recorrido. Vale la pena ir a contemplar este espléndido ejemplo de construcción señorial que el Siglo de las Luces dejó, con su capilla, su hórreo y sus blasones, en la parroquia de Xudán.

Festa da Troita

El Eo lo significa casi todo en estos lugares, y cada 1 de mayo recibe a un centenar de pescadores dispuestos a sacar de sus aguas la troita más grande. El concurso de pesca es el centro de una fiesta que dura varios días y cuyas animadas actividades incluyen, por supuesto, una degustación gratuita de truchas en la plaza del Concello.